domingo, 5 de mayo de 2013

Los regímenes totalitarios.


Fascismo
Italia tenía dentro de sus prioridades, la expansión territorial y esto la llevó a cambiarse del grupo de la Triple alianza al grupo de países de la Triple entente dirigidos por Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial, sin embargo no salió económica ni territorialmente beneficiada a la firma de tratados en esa repartición que realizan los países vencedores. Lo que se manifiesta en su economía en los siguientes indicadores como: crecimiento de su deuda externa, se registra un gran desempleo y enfrenta problemas económicos.
Siendo estos elementos fundamentales y haciendo “suyas las demandas de los trabajadores”, aliándose al sector empresarial y a la iglesia y explotando el nacionalismo de su pueblo, Benito Mussolini llega al poder, tomando como objetivo fundamental el engrandecimiento de la nación, además de convertirse en el “Duce” que significaba el “Jefe”, ejerciendo el poder autoritario y creando el Partido Fascista, realizando el adoctrinamiento a los niños y a los jóvenes donde es fundamental la enseñanza de la fidelidad y obediencia al “Duce,” teniendo en cuenta que todo debe ser con el estado y nada contra el estado.
De esta forma, “controlaba” reprimiendo y adoctrinando a su pueblo de manera interna y de manera externa, ejerció una política de expansión agresiva para lo que consideraba importante: lograr un crecimiento de la población premiando a las familias numerosas.


Nazismo
Durante los primeros años del siglo XX en Alemania, al igual que en varios países europeos, se enfrentaba a serios problemas económicos, políticos y sociales, pero de manera especial en Alemania se manifestaban grandes contradicciones sociales, además de lo que significó que perdieran la Primera Guerra Mundial y las sanciones que le fueron impuestas en el Tratado de Versalles, haciéndose acreedores a ceder territorios conquistados, pagos de indemnización, reducción de su ejército, entregar parte del material de guerra y su flota, estos factores fueron importantes para generar y explotar un sentimiento de “nacionalismo” para recuperar territorios que consideraban suyos. Este sentimiento de nacionalismo fue un elemento fundamental para el establecimiento del nazismo encabezado por Adolfo Hitler.
El Partido Obrero Alemán, dentro de su programa político consideraba dos puntos fundamentales: el no cumplir con los tratados de paz, en especial con el Tratado de Versalles y la exclusión de los judíos de la comunidad alemana. Después de que Hitler ingresa a esa agrupación, ésta se convierte en el Partido Obrero Nacional Socialista Alemán del que Hitler se consolida como su dirigente natural.
En 1923 Hitler intenta dar un golpe de estado y ante su fracaso es detenido. En prisión escribe su libro “Mi lucha”, que será la doctrina guía de los nazis, de donde son retomadas las ideas que enarbola su líder, de entre las cuales destacan:
•Las ideas racistas, dividiendo al mundo en razas inferiores y superiores o arias, representada por los alemanes.
•El antisemitismo, que significa el odio hacia los judíos.
•La obediencia a un líder carismático.
Finalmente, en 1933, Hitler llega al poder deshaciéndose de sus enemigos, entre ellos los comunistas, e inicia en Alemania un estado totalitario convirtiéndose en el Führer, manifestándose en la centralización del poder a través del establecimiento de un partido único (Nazi); control de la clase trabajadora; medios de comunicación; creación de la policía secreta (Gestapo); la construcción y funcionamiento de campos de concentración: primero en Alemania y posteriormente en Polonia, en donde se construye el de Auschwitz I y II, este último no le dio tiempo terminarlo.
A estos campos eran enviados judíos en su mayoría, así como marxistas, homosexuales y polacos, que murieron en cámaras de gas, celdas de castigo, por desnutrición, sometidos a jornadas de trabajo excesivo. A muchos prisioneros se les desprendió la piel para convertirlos en lámparas o prendas de vestir, se les arrancó el cabello para realizar pelucas, o bien que sirvieran de relleno de los abrigos de jefes alemanes.
Aún existen hoy evidencias de estos horrores en Polonia al oeste de Cracovia, donde se encuentra un museo donde se exhiben las cabelleras arrancadas, el calzado roto, las pertenecías con las que llegaban al campo de exterminio, entre otros objetos. Y un dato irónico: en la puerta de entrada al campo de concentración de Auschwitz I, fue colocada la leyenda “El trabajo nos hará libres”.
De esta forma, el nazismo representa una etapa de crueldad ejercida del hombre sobre el mismo hombre.


Estalinismo
A la muerte de Lenin en 1924, José Stalin toma el poder y se convierte en el jefe supremo de la URSS, derrotando así a León Trotsky a través de una serie de intrigas políticas que le permiten imponerse sobre sus enemigos convirtiendo al socialismo soviético en un totalitarismo de estado, lo cual se manifestó en una centralización del poder por parte de su gobierno a través del apoyo del partido único (PCUS).
El estalinismo está caracterizado por los rasgos más autoritarios del comunismo implantado en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) posterior a la muerte de Lenin y una vez superada la resistencia de los principales opositores a Stalin, especialmente la de León Trotsky.
El imperio de la burocracia, el recurso arbitrario a la represión de las masas, un desproporcionado culto a la personalidad y la ejecución de los enemigos políticos (en las que la historiografía ha denominado ‘purgas’) constituyeron los fundamentos esenciales del estalinismo. El término también ha sido empleado para referirse a las dictaduras comunistas caracterizadas por los mismos elementos: la de Camboya durante el régimen de Pol Pot, la de Rumania durante el gobierno de Nicolae Ceausescu y la de Corea del Norte con Kim Il Sung.
La política estalinista cambió radicalmente en la sociedad soviética. Una sociedad agraria con islotes industrializados fue transformada en todas sus estructuras. Los mejores indicadores son el crecimiento de la población industrial y urbana, la incorporación masiva de la mujer al trabajo, el retroceso del analfabetismo (uno de los logros más espectaculares) o el despegue tecnológico.
El partido y el Estado son lo suficientemente fuertes como para imponer esta política, gracias a ello la tasa de crecimiento económico se recupera espectacularmente. Stalin se sirve de la burocracia para fortalecer el partido y el Estado creando así una nueva clase social privilegiada, la nomenclatura.
Con esta política aparece la tesis del desarrollo del socialismo en un solo país que supone el cierre de la economía y la autarquía. El consumo se controla a través de los planes quinquenales y se aumenta gracias al consumo interno, sobre todo de bienes de equipo.
Las depuraciones de la disidencia son masivas, particularmente entre 1936 y 1939. El desarrollo económico se fundamenta en los bienes de equipo y de la industria militar.
La sociedad se militariza como para una guerra. La guerra llega en 1941. Otra de las características de ese gobierno fue la de establecer un régimen del terror. Stalin desde el poder, vuelve a plantear el comunismo de guerra e inicia el gran giro. El régimen estalinista se consolida y comienza la guerra fría con los aliados.


El Falangismo
El Falangismo español fue una doctrina ideológica creada por el general José Antonio Primo de Rivera con el apoyo del rey Alfonso XIII, la cual le permitió establecer un estado totalitario, así como la suspensión de la Constitución y la creación de una Asamblea Nacional Constitucionalista, el establecimiento de partido único, así como el adoctrinamiento de niños y jóvenes. Todas estas medidas asumidas, son llevadas a cabo hasta su muerte, que acontece en 1930.
En 1931 se instaura la República a través de un proceso electoral democrático, ganado por partidos políticos de izquierda conformado por socialistas y liberales. Sin embargo, ante esta situación, en 1936 Francisco Franco organiza un golpe de estado y llega al poder con el apoyo de la Iglesia y de grupos conservadores contra del establecimiento de la República. Como respuesta, se inició la Guerra Civil, que termina en 1939. A partir del 1 de abril de ese mismo año establece una dictadura que se prolonga hasta su muerte (1975).
Su gobierno se sustenta en un estado totalitario, caracterizado por centralización del poder, represión hacia sus enemigos políticos, persecución de comunistas, establecimiento del catolicismo como religión oficial y en los primeros años de su dictadura se alía a los gobiernos de Alemania e Italia, considerando que esto le llevaría a conquistar territorios y recobrar el poder que España logró en ciertos momentos de la historia.


Nacionalismo japonés con Hirohito.
Japón se ha caracterizado por tener un objetivo muy claro, su política expansionista que los ha llevado a incursionar fuera de sus fronteras. Esto lo vivió China ya que Japón siempre se ha sentido atraído por sus territorios (Manchuria, Pekín). El representante del gobierno totalitario en Japón fue el emperador Hirohito, quien basó su fuerza en el ejército, aliándose con Alemania e Italia, quienes tenían un objetivo en común, una política expansionista y, aunado a esto su descontento por la forma en que se realizó la distribución de colonias territoriales al término de la Primera Guerra Mundial. Aquí también fue fundamental el culto a la persona y centralización del poder en el emperador.

La Gran Depresión de 1929.


CAUSAS
Sobreproducción

La entrada en guerra de los Estados Unidos en 1917 inauguró una etapa de fuerte crecimiento. Su economía continuó a pleno rendimiento durante los años de posguerra alcanzando su cenit en 1924.
El mercado se inundó de mercancías, pero la demanda no creció a igual ritmo, lo que condujo a un desequilibrio que indujo a la saturación del negocio y la acumulación de stocks invendibles.
El descenso de ventas se intentó corregir mediante el recurso a créditos fáciles y la venta a plazos. Los estadounidenses se endeudaron y esta situación se prolongó algún tiempo.
Por otra parte, la prosperidad no afectó a todos los ámbitos económicos por igual, quedó restringida a la industria de bienes de consumo. En el campo y en el sector de las materias primas el escenario fue bien distinto.
El mercado americano se vio desbordado, tras una sucesión de excelentes cosechas, de productos agrícolas. Los stocks se fueron acumulando por cuanto la demanda europea, muy elevada durante los años de guerra, se contrajo tras el conflicto.
La reacción de los productores al intentar mantener sus ganancias fue intensificar la producción, pero el efecto que se consiguió fue negativo: el desplome de los precios. Entonces las autoridades federales pusieron en práctica una política de signo proteccionista basada en el incentivo de la destrucción de cosechas y la adquisición de excedentes con la pretensión de estabilizar los precios.
Al concluir la contienda, la retracción de las importaciones de los países beligerantes se tradujo en el incremento de los excedentes y desplome de los precios.
Los campesinos fueron incapaces de saldar las deudas contraídas con los bancos.

Especulación

La economía norteamericana de los años veinte se sustentaba sobre frágiles pilares pues, en buena parte, estaba orientada a la especulación. Una sustanciosa parte de las ganancias empresariales no era destinada la mejora de la productividad sino a negocios fáciles y rápidos.

Los excedentes monetarios iban a parar a las bolsas donde se adquirían acciones a bajo precio y se vendían en cuanto su cotización era elevada.
A partir de 1926 ese modelo económico entró en declive.
Paradójicamente este panorama no se correspondía con la euforia que vivía el mercado bursátil, donde la escalada en la cotización de los valores era ininterrumpida y alentada por la presión de la demanda.
La razón esencial de este crecimiento hay que buscarla en la crisis industrial, ya que la merma de los beneficios empresariales alentaba al capital a buscar otros ámbitos donde hacer cristalizar los negocios.
Parte del problema radicaba en que la fuerte demanda de acciones se sustenta en capitales obtenidos mediante créditos: los bancos prestaban dinero con la sola garantía de las acciones adquiridas.
La oferta y demanda de acciones originaron un desequilibrio entre el mercado de valores y la economía productiva.

Inflación crediticia
En una economía recalentada y con un elevado nivel de saturación del mercado, se generalizó el recurso al crédito bancario como fórmula para contrarrestar el descenso de demanda e incentivar el consumo de bienes procedentes de la industria (automóviles, teléfonos, refrigeradores, etc).


Dependencia
La dependencia se gestó durante el conflicto mundial de 1914, a lo largo del cual los aliados fueron recibiendo cuantiosos créditos que les permitieron la adquisición de material bélico, materias primas y alimentos.
El final de la guerra no alteró sustancialmente la situación; por contra los préstamos se extendieron incluso a los antiguos enemigos, especialmente a Alemania que los empleó para satisfacer los pagos de las indemnizaciones de guerra.
Las economías americana y europea estaban pues estrechamente vinculadas.
Cuando, a raíz de la crisis de 1929, el presidente Hoover, siguiendo una política proteccionista, elevó los aranceles sobre los bienes extranjeros, los europeos encontraron serias dificultades para resolver sus deudas con Estados Unidos.

La dependencia económica respecto a Norteamérica se extendió por el resto del mundo. Asia, América y África, suministradoras de materias primas, con economías orientadas a la exportación, fueron especialmente vulnerables a los vaivenes del mercado internacional.
El hundimiento de la economía estadounidense arrastró a las europeas, muy ligadas al dólar, a los créditos y al sistema bancario norteamericano. Al contraerse la demanda industrial, el tráfico de materias primas se redujo y las economías coloniales entraron también en recesión. América latina, India y las posesiones africanas de Europa fueron gravemente perjudicadas por una crisis de alcance internacional.



EL CRACK DE LA BOLSA DE NUEVA YORK
El 24 de octubre de 1929 ha recibido el nombre de "Jueves negro". Las razones de tal apelativo residen en que ese día la Bolsa de Nueva York, el mayor mercado de valores del mundo, se hundió y arrastró consigo a la ruina a miles de inversores desatando una crisis que condujo a la depresión de los años 30.
El 21 de octubre esas ventas se incrementaron, pero fueron contrarrestadas por las compras que realizaron las grandes entidades bancarias (Banca Morgan).
Ese 24 de octubre se pusieron a la venta 13 millones acciones sin que en contrapartida las compras fuesen significativas. El martes 29 fueron 33 millones las que se enajenaron. La oferta masiva de títulos devaluó su cotización e impulsó a los inversores a desprenderse de sus activos.
El camino hacia el crac comenzó cuando ciertos inversores, inquietos por los indicios de debilidad del mercado, decidieron vender. Especialmente sensibles a estos signos fueron los pequeños especuladores.
El temor y la preocupación precedieron al pánico y a mediodía de dicho jueves la policía se vio obligada a desalojar la Bolsa ante los tumultos que se produjeron en sus inmediaciones. Se rumoreaba que varios acaudalados millonarios, arruinados, se habían suicidado.
El paso siguiente en el proceso fue la actuación de los bancos, que temerosos de la retirada de ahorros por parte de sus clientes, vendieron sus propias acciones con el fin de obtener liquidez, acentuado de ese modo la caída del mercado.
El 29 de octubre el descenso continuó imparable a pesar del esfuerzo de los bancos por evitar el desplome de las cotizaciones mediante la adquisición de valores.
Las empresas fueron privadas de ese modo de una fuente esencial de financiación y se vieron empujadas a reestructurar la producción y sus plantillas laborales. Unas 32.000 firmas desaparecieron entre 1929 y 1932.
La interrupción de los créditos al consumo constriñó la demanda y la actividad productiva industrial. La combinación de restricción de créditos, quiebras bancarias y cierre de empresas originó un paro sin precedentes.


Extensión de la crisis
La exportación del desastre se originó cuando los bancos americanos, cancelaron sus aportaciones crediticias en el exterior, repatriando sus capitales y provocando la quiebra en cadena de los bancos europeos.
Europa (especialmente Alemania y Austria), con una economía estrechamente vinculada a los préstamos norteamericanos (unos 14.000 millones de dólares), dejó de adquirir productos americanos, retrayendo la demanda de alimentos y materias primas a terceros países. El comercio mundial se redujo entre 1929 y 1932 en dos tercios respecto al período precedente.
Las relaciones comerciales se contrajeron y se limitaron a acuerdos bilaterales interestatales.

Una excepción a la crisis fue la URSS. La revolución socialista de 1917 había triunfado, destruyendo el sistema capitalista.
Durante el desarrollo del Segundo (1933-1938), se introdujeron elementos organizativos que mejoraron la productividad y estimularon la competitividad (stajanovismo), convirtiendo al país en la tercera potencia mundial, por detrás de Estados Unidos y Alemania.


sábado, 4 de mayo de 2013

La situación de Europa a partir de 1919.


La crisis de posguerra (1920-1924)

Concluida la guerra los antiguos contendientes emprendieron la reconstrucción de sus respectivas economías. 1919 fue un año de relativo crecimiento debido a la demanda de bienes de consumo doméstico y al positivo efecto ejercido por los créditos norteamericanos.
Pero las secuelas de la guerra (inflación, desmovilización de tropas, falta de puestos de trabajo, endeudamiento, dislocamiento financiero, etc) condujeron a una recesión que se inició en 1920 y no se superó hasta 1924. Este retroceso obedeció a causas relacionadas con las dificultades en la reconversión de una economía bélica a otra de paz y a desajustes entre la oferta y la demanda. Ésta última se estancó tras el momentáneo tirón que supuso la adquisición de efectos domésticos, aplazada hasta la consecución de la paz.

Alimentaron la crisis dos problemas fundamentales: el de las deudas contraídas durante la contienda, y el de las reparaciones de guerra que Alemania estaba obligada a pagar a los vencedores (Versalles). La relación entre ambos fue estrecha, y el papel que jugaron los créditos americanos en su solución, fundamental.
Estados Unidos, acreedor de los aliados, aplicó, con el fin de controlar la inflación, una política restrictiva de préstamos tendente a reducir la masa monetaria circulante o, lo que es lo mismo, puso en práctica una estrategia deflacionista, al tiempo que implantaba medidas proteccionistas. El efecto consiguiente fue la disminución de la actividad económica europea y una escalada del paro.
Gran Bretaña, acreedora de los aliados por un valor de 1300 millones de libras, era a su vez deudora de los Estados Unidos por un monto de 850 millones. No es de extrañar que reclamase los pagos a sus deudores para poder atender sus propias responsabilidades.
Francia por su parte cifraba sus esperanzas de solventar sus deudas con los Estados Unidos en el cobro de las altas indemnizaciones de guerra que confiaba recibir de Alemania. A lo largo de la década ejerció una constante presión sobre ésta para obligarla a satisfacer cantidades que algunos economistas (Keynes) consideraban excesivas. 
Alemania, la peor parada, debía desembolsar la cantidad de 6.000 millones de libras con un pago inicial de 1.000 millones. Su economía no estaba preparada para semejante esfuerzo y no pudo hacer frente a las entregas. Como medida de presión para hacer pagar a Alemania el ejército francés ocupó la zona industrial del Ruhr en enero de 1923. El marco, -unidad monetaria alemana- perdió gran parte de su valor, se devaluó y provocó una desbocada hiperinflación que disparó los precios, desencadenando altos niveles de desempleo.
La difícil solución del problema obligó a abordar la cuestión de las reparaciones de guerra desde una perspectiva diferente. Es lo que hizo el llamado Plan Dawes seguido del Plan Young: rebajar las cantidades que estaba obligada a liquidar Alemania (finalmente condonadas en la Conferencia de Lausana de 1932). Cuando por fin se puso término al tema de las indemnizaciones, Alemania había satisfecho el equivalente a una cuarta parte de las cantidades que inicialmente habían sido fijadas en el Tratado de Versalles.

Período de crecimiento (1924-1929)

A partir de 1924 y hasta 1929, la economía mantuvo el rumbo hacia superación de la crisis de posguerra. Los Estados Unidos se erigieron en la mayor potencia del orbe. Este período de bonanza económica fue acompañado de comportamientos determinados por el optimismo y el consumismo, asociados al fenómeno denominado "felices años veinte". 
En gran medida la recuperación se debió a la ejecución en 1924 del Plan Dawes (del financiero y político estadounidense Charles Dawes), que redujo significativamente las cantidades que Alemania había de abonar a los vencedores, flexibilizaba el pago de las mismas y, sobre todo, arbitraba la concesión de importantes créditos que permitían al Estado germano hacerles frente.
El objetivo del plan era hacer que Alemania estuviese en disposición de satisfacer a sus acreedores y que éstos, a su vez deudores de Estados Unidos, consiguiesen saldar sus obligaciones con ellos, estableciéndose una especie de circuito del dinero que, en definitiva, retornaría a su lugar de origen.

El plan contemplaba asimismo el abandono a partir de 1925 del territorio del Ruhr, ocupado por franceses y belgas en 1923.

En el plano político se inauguró un período de distensión que se completó en 1925 con los acuerdos de Locarno, a través de los cuales Alemania fue admitida como miembro de pleno derecho en la Sociedad de naciones 




Sobre esas bases de estabilización económica y optimismo político se sustentarían los "Felices años veinte".


Período entre guerras.


EL PERÍODO 1919-1929.

El período que media entre la finalización de la Primera Guerra Mundial y el crac de la bolsa de Nueva York estuvo cargado de contradicciones.


Por un lado, el fin de la guerra no puso término a las penurias de los europeos, enfrascados en la reconstrucción de sus economías. Por otro, los Estados Unidos de Norteamérica iniciaron un ciclo expansivo que se tradujo en una prosperidad sin precedentes. Sin embargo esa aparente bonanza no estuvo exenta de ambigüedades. El ciclo expansivo americano se quebró bruscamente en las postrimerías de la década, dando lugar a una crisis cuyas repercusiones conmovieron a todo el mundo capitalista.
La guerra mundial había supuesto una ruptura con los cambios iniciados en la Segunda Revolución Industrial y sus efectos se hicieron notar:
  • Desarticulación de los intercambios comerciales internacionales.
  • Participación creciente de los estados en economía y la desaparición del liberalismo económico típico del siglo XIX.
  • Adaptación de la producción industrial a las necesidades bélicas.
  • Recurso a las reservas monetarias por parte de los estados ocasionando con ello una fuerte inflación.
Al finalizar el conflicto era necesario reconvertir una economía volcada en la guerra en otra de paz. El camino hacia la consecución de ese objetivo estuvo plagado de dificultades.
En un primer momento los países europeos, los más afectados por el conflicto, iniciaron un tímido despegue pero pronto esa recuperación sufrió un frenazo. No fue hasta 1924 cuando de nuevo se produjo una reactivación de la economía internacional. La excepción a este hecho la constituyeron los Estados Unidos que salieron de la guerra convertidos en la mayor potencia del mundo. Durante el conflicto se habían erigido en proveedores de materias primas, alimentos y bienes manufacturados y con ello en acreedores de sus aliados.
Durante la posguerra continuaron jugando un papel económico esencial. Europa les adeudaba aproximadamente 10.000 millones de dólares. Las dificultades que aquejaban las economías de los antiguos contendientes no se reflejaron en la potencia americana. La situación se mantuvo hasta finales de la década de los "felices años veinte".

La Revolución Rusa.


EL FIN DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y EL ESTALLIDO DE LA REVOLUCIÓN RUSA.

…En Europa comenzaron los preparativos para la Conferencia de Versalles. Por otro lado, en los países que en algún tiempo fueron imperialistas y que participaron en el desarrollo de estos conflictos, vienen a surgir diferentes problemas políticos, económicos y sociales que más adelante sirvieron como bandera para iniciar levantamientos, motines y lucha de clases sociales como es el caso de la revolución rusa, quien tuvo sus conflictos desde inicio de siglo al romper relaciones con Japón y la disputa de territorios en esta parte del mundo. Además de las consecuencias que se van a dar en este país con los levantamientos armados por la crisis que vivió Rusia hacia 1905, en el famoso “domingo sangriento”, y los levantamientos que se van a desarrollar con las ideologías presentadas por los diferentes personajes como Vladimir Ilich Lenin, en contra del gobierno zarista en la Rusia, todo ello viene a fortalecer una situación de lucha interna o guerra civil, por alcanzar el poder en esos tiempos, que más adelante va a cambiar el poder de un país.

LA REVOLUCIÓN RUSA



Antecedentes

Sus inicios se dan en la guerra que los rusos tienen con los japoneses por la disputa entre territorios y que finalmente los japoneses logran sobreponer su poder, todo esto trajo como consecuencia que en la sociedad rusa se agravaran los problemas sociales. 
En esta época los zares vivían en la opulencia, el pueblo padecía hambre y miseria, hundido en el analfabetismo y en contrapartida existía un gobierno monárquico impuesto por la clase social alta que era parte de ese mismo sistema que no satisfacía las necesidades de participación política de la burguesía y de la pequeña burguesía, aparte de los gastos que generaban mantener al ejército y a la burocracia. Los obreros tenían salarios muy bajos, sin derechos laborales conscientes de que ellos constituían la mayor parte de la población, en esos tiempos también los campesinos no habían encontrado una solución a la tenencia de la tierra.
 Es así como empezaron a surgir figuras de la clase media que habían salido de Rusia a estudiar y conocer nuevos sistemas de gobierno, a la par que las ideas de autores como Federico Engels y Karl Marx, serían determinantes para las movilizaciones sociales en Europa y Rusia dada la influencia de sus ideas revolucionarias que favorecían las movilizaciones de la clase trabajadora contra los intereses de la clase social dominante.

REVOLUCIÓN RUSO-JAPONESA



Uno de los conflictos que agravó la situación social fue el conflicto ruso-japonés, que se puede encuadrar en la lucha de estas dos grandes potencias imperialistas por la ocupación del territorio chino llamado Manchuria (que sería utilizado como puerto naval, militar y comercial).
Japón, potencia económicamente en desarrollo, fue el principal protagonista de la guerra contra Rusia tras destruir sus flotas en el Báltico durante 1904 y 1905. Al considerar que la penetración rusa en Corea y Manchuria suponía un riesgo para su seguridad nacional, Japón exigió a Rusia que abandonase Manchuria, en cumplimiento de los acuerdos suscritos entre ambos países en el año de 1900. Rusia dilató las conversaciones diplomáticas durante dos años y Japón, al no tener una respuesta favorable a sus demandas diplomáticas y militares rompió las relaciones con Rusia el 6 de febrero de 1904, dando inicio a la Guerra ruso-japonesa.
El objetivo japonés era Port Arthur, situado en la península de Liaodong, al sur de Manchuria, que había sido fortificado por los rusos para convertirlo en una base naval mayor. Los japoneses necesitaban controlar el mar para enfrentarse a una hipotética guerra en el continente asiático. De este modo, su primera tarea militar fue neutralizar a la flota rusa anclada en Port Arthur, posteriormente el conflicto terminó cuando los japoneses lograron vencer a las tropas de los rusos en la batalla naval de Tsushima (mayo de 1905).

Debido a la incompetencia de su ejército y a que sus refuerzos llegaban tarde porque su medio de transporte era el ferrocarril, Rusia se ve obligada a negociar la terminación de la guerra. Se determina un armisticio entre los dos gobiernos: aunque los rusos se encuentran muy debilitados por la Revolución de 1905, las finanzas japonesas están totalmente debilitadas y el Imperio nipón ya no dispone de los medios para destruir completamente al grueso de las tropas rusas de Extremo Oriente.
Se organiza una Conferencia de Paz en Portsmouth (Estados Unidos de Norteamérica) el 5 de septiembre de 1905, gracias a la mediación del presidente estadounidense Theodore Roosevelt. Las cláusulas estipulan: Rusia debe reconocer la permanencia de los intereses del Japón en Corea; cede al vencedor su arrendamiento de la península de Liaodong, su base de Port Arthur, el ferrocarril meridional de Manchuria y la mitad sur de la isla de Sajalín. Ambos países, de común acuerdo, se comprometen a restituir Manchuria a China. A pesar de la insistencia de Japón, no se prevé ninguna indemnización.
Después de la derrota de los rusos con los japoneses en el Oriente, el pueblo ruso quedó afectado económicamente, los zares habían mantenido un régimen de gobierno de tipo feudal. Por lo tanto la transición de este gobierno a uno más industrializado, fomentó el crecimiento del sector obrero en las grandes ciudades y no en el campo. De tal forma que se empezaron a introducir documentos e ideas revolucionarias entre los trabajadores, difundiendo entre ellos el libro ¿Qué hacer? de Lenin, que se convertiría en el principal actor ideológico de la Revolución Rusa.
Debido al descontento de los campesinos (ahora obreros en la ciudad) por obtener mejoras en el trabajo y condiciones de vida más favorables, se reúnen para protestar y solicitar al zar esas mejoras. Fue entonces que en enero de 1905, el día conocido como «domingo sangriento», en donde hubo una marcha pacífica de protesta en San Petersburgo encabezada por un joven dirigente de organizaciones obreras, cuyo objetivo era entregar al zar una petición de mejoras laborales, fueron reprimidos por soldados de infantería y tropas cosacas, y como resultado un gran número de víctimas, tal vez miles, lo que ocasionó una ola de protestas en toda Rusia: el divorcio entre el zar y la masa de campesinos y obreros sumía a Rusia a lo peor.
Tras los sucesos de 1905, las insurrecciones campesinas se repitieron en 1906 y durarían hasta 1908. Las concesiones por parte del gobierno fueron vistas como un apoyo tácito de la redistribución de la tierra, por lo que se produjeron nuevos ataques para forzar a los terratenientes y propietarios «no campesinos» a que huyeran. Creyendo que una reforma agraria era inminente, los campesinos quisieron aplicarla anticipadamente. Fueron firmemente reprimidos por el ejército zarista, también se realizaron otros brotes de protesta como el del acorazado Potemkin un buque de guerra en donde se sublevaron contra el gobierno zarista.
Como consecuencia de los anteriores conflictos, el zar Nicolás II se ve obligado a establecer cambios en las reformas de los derechos políticos de ese país, por lo tanto se establece “la duma “, antigua asamblea imperial, que más adelante se convertiría en asambleas legislativas, así también se dieron cambios significativos en otros sectores como el de los campesinos, aunque no en su totalidad pues solamente unos cuantos salieron beneficiados.
Además, comenzaron a surgir diferentes organizaciones que, temerosas de enfrentar al gobierno, no lo hacían de manera abierta; grupos de obreros llamados soviets surgieron con la idea de consolidar los movimientos revolucionarios de 1917.
Comienzan a surgir dos grupos representativos de campesinos y obreros, cada uno apoyando a las diferentes corrientes de ese país, ambos opositores al gobierno zarista y dirigiendo las manifestaciones de los trabajadores, dando origen a una serie de huelgas en todo el país; por un lado surgen los mencheviques liderados por León Trotsky, y por otro los bolcheviques representados por Lenin, ambos personajes serían los dirigentes de la revolución de 1917.

REVOLUCIÓN RUSA DE 1917


 La inclusión de Rusia en la Primera Guerra Mundial significó el descontento de todo el país de entrar en un conflicto bélico, sin atender las necesidades primordiales de la sociedad rusa. Como no había avance de Rusia y por el contrario pérdidas humanas y materiales, los idealistas que estaban en Europa y Siberia en el exilio (Lenin y Trosky) iniciaron una serie de publicaciones y panfletos que serían repartidos en el frente de batalla y en las principales ciudades rusas, ganando la simpatía del pueblo y de los militares, que por la premura de la guerra eran parte de los obreros. Esta conjunción de elementos da origen a la solicitud de cambio de gobierno y la salida urgente del pueblo ruso de la primera guerra mundial que, según Lenin, era una guerra imperialista donde Rusia no tenía nada que hacer. Había que iniciar el cambio de gobierno y derribar en su momento a los imperialistas. Para conformar un gobierno comunista que fuera integrado por el pueblo, se basaron en los ideales del partido comunista, sustentados en la obra de Karl Marx y Federico Engels.
Para 1916 el pueblo ruso fue aplastado fundamentalmente por las huelgas de obreros, así también por la depresión económica, consecuencia de haber participado en la Primera Guerra Mundial.
Los opositores al gobierno criticaban las decisiones del zar y la mala preparación del ejército, esto fue aprovechado por ciertos sectores de la burguesía que ambicionaban el poder surgiendo dos corrientes opositoras al gobierno; por un lado los liberales reformistas que más adelante se van a convertir en bolcheviques (mayoría) y por otro lado los revolucionarios o mencheviques (minoría).
El 27 de febrero de 1917 inicia la revolución rusa en la ciudad de Petrogrado, es conocida como “la revolución de febrero”, el ejército encabezado por Alexander Kerenski toma Moscú.
Los grupos protagonistas de esta guerra deciden formar el “soviet” que significa congreso y así determinar quiénes van a asumir el gobierno. El 17 de marzo de 1917 asciende al poder Kerenski, debido a que los principales líderes revolucionarios estaban exiliados o en prisión; a pesar de que Kerenski toma el poder y de los esfuerzos realizados, no consigue detener la crisis interna en la que estaba sumergido el país, por ello Lenin y Trostky regresan del exilio y toman el liderazgo de la Revolución Rusa para después constituir un nuevo gobierno de tipo socialista comunista.
La revolución continúa con los dos grupos protagonistas en esta guerra civil ahora llamados “bandos” conformados por los contrarrevolucionarios y los rojos, formados por los bolcheviques.
Este segundo grupo va a alcanzar la victoria que origina una ola de terror que más adelante se va a consolidar con la muerte del zar Nicolás II y su familia, en julio de 1918.
Para 1921, con la revolución consolidada, Lenin asume el poder, genera una nueva política económica, sin embargo no pudo sacar a Rusia de su crisis financiera, a pesar de que previamente se crearon industrias para reactivar la economía.
En 1924 surge la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) con una nueva constitución. Lenin muere en 1924 y Stalin toma el poder del país.

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Plataforma electoral 2012-2018-PRI

Garantizar la seguridad energética

La política energética debe tener como objetivo fundamental la seguridad energética del país para garantizar el desarrollo nacional y fomentar el crecimiento económico, el empleo y la estabilidad. Es necesario reconocer que el sector energético enfrenta riesgos, pero tiene un enorme potencial. Tiene riesgos porque en la principal fuente de energía primaria, que es el petróleo, sólo contamos con reservas probadas para poco más de nueve
años y junto con las probables ese plazo es de apenas 14 años. Como consecuencia, la producción petrolera tiende a disminuir, sin que haya una fuente alterna para los ingresos petroleros. Al mismo tiempo, romoveremos la transición energética hacia fuentes de energía renovables. Por ello, tendremos que lograr:

•          Incorporar y desarrollar nuevas reservas probadas de hidrocar-buros.
•          Impulsar la explotación de gas shale, que tiene un enorme potencial, para alcanzar la autosuficiencia e impulsar la producción de fertilizantes y la petroquímica básica y secundaria.
•          Elevar la eficiencia de la exploración y explotación de hidrocar-buros.
•          Dar prioridad a la reconfiguración y mantenimiento de las refinerías, así como a la construcción de la refinería proyectada en Hidalgo, para
consolidar el Sistema Nacional de Refinación y disminuir sus pérdidas financieras así como reducir la vulnerabilidad del país ante el incremento
en la importación de petrolíferos.
•          Modernizar el sistema de transporte y almacenaje de petrolíferos, incluyendo la seguridad industrial de la red de distribución y comercialización y los complejos petroleros.
•          Un impulso definitivo al desarrollo de los proveedores nacionales de Pemex.
•          Impulsar el sistema de investigación y desarrollo tecnológico y la formación de capital humano de alta especialización en la industria petrolera.
•          Eliminar el criterio recaudatorio de la estrategia de explotación de petróleo. Para ello se requiere modificar el régimen fiscal de Pemex en el marco de la reforma hacendaria integral.
•          Apoyar las estrategias de ahorro y eficiencia energética, en particular en los sistemas de transporte y de consumo doméstico e industrial.
•          Valorar la política de precios de los combustibles en función de generar mejores condiciones de
competitividad.
•          Reducir las emisiones de carbono de la industria para contribuir a reducir y mitigar los efectos del cambio climático y promover un desarrollo sustentable.
•          Facilitaremos la explotación de gas grisú, para proteger a los mineros del carbón y utilizar un recurso natural hoy desperdiciado y contaminante.
•          Revisar las facultades e impulsar la coordinación entre todos los actores que intervienen en la generación, promoción, financiamiento y desarrollo de las fuentes renovables de energía.

Petróleos Mexicanos (Pemex)

Pemex es la empresa de todos los mexicanos, ha sido pilar del desarrollo económico y social de nuestro país y no debe dejar de serlo. Nos proponemos impulsar las transformaciones necesarias para que Pemex sea palanca efectiva del desarrollo y crecimiento de la economía del país.
En este, como en otros sectores estratégicos, creemos que es necesario movernos con más decisión y eficacia.

Nos proponernos como objetivo modernizar a Pemex como empresa pública capaz de contribuir a la seguridad energética del país, maximizar la renta petrolera asociada a la explotación de los hidrocarburos propiedad de la nación e impulsar la producción y el empleo nacional.

Comisión Federal de Electricidad (CFE)

La electricidad debe ser un energético accesible para todos. Por ello, es necesario bajar costos de producción que permitan elevar la competitividad de las empresas y mejorar la economía de las familias. En materia eléctrica hay que reducir el margen de la capacidad ociosa de la CFE y utilizar energéticos primarios más baratos como el gas, en lugar de combustóleos. Asimismo, es importante fortalecer la capacidad de desarrollo de nueva infraestructura hidráulica que contribuya a la generación de energía y al desarrollo regional.

Otras fuentes de energía

Hay que aprovechar el potencial que ofrece la cogeneración de electricidad entre la CFE y Pemex, así como impulsar la utilización de fuentes alternativas de energía, entre otras, la geotermia, la micro hidráulica y el biogás.



Expropiación Petrolera (México).




Expropiación del petróleo en México.
También llamada Nacionalización del Petróleo, es el resultado de la implementación de la Ley Expropiación de 1937 y del Artículo 27 de la Constitución Mexicana aplicados a las compañías petroleras el 18 de marzo de 1938, por el Presidente de la República, Gral. Lázaro Cárdenas del Río.

Antecedentes.
La política de apoyo a la organización de los obreros y la fundación de Petromex (después PEMEX), seguida por parte del Presidente Lázaro Cárdenas, fueron los antecedentes más cercanos a la expropiación petrolera.

En 1924, tras varios fallidos intentos de huelga reprimidos y disueltos por el ejército, se emplazó a huelga en Tampico contra la refinería "El Águila", en la cual los trabajadores resultaron triunfantes al lograr que la empresa reconociese al sindicato y se concertase la firma de un contrato colectivo de trabajo.

El 16 de agosto de 1935 se constituyó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y una de sus primeras acciones fue la redacción de un proyecto de contrato en el que se solicitaba una jornada de 40 horas y el pago del salario completo en caso de enfermedad y que pretendía sustituir los distintos contratos colectivos que regían las relaciones laborales en las compañías petroleras, a las que se les envió. El 3 de noviembre de 1937 se les exigió la firma del contrato colectivo y el 17 de mayo el sindicato emplazó a huelga en caso de no cumplir tal demanda. En los primeros días de junio el sindicato demandó a las compañías petroleras ante la Junta General de Conciliación y Arbitraje. Dicha huelga finalmente estalló el 31 de mayo y se levantó el 9 de junio.

La lucha de los trabajadores petroleros fue bien vista por el Presidente y la población, a pesar de los problemas causados por la escasez de petróleo.

En el mes de julio, por indicaciones de la Junta General de Conciliación y Arbitraje, se integró una Comisión de expertos para que investigaran la situación financiera de las compañías petroleras, concluyendo que las ganancias obtenidas por éstas, permitían fácilmente cubrir las demandas de los trabajadores.

Pero para el 8 de diciembre se realizó otro paro de labores al no tener respuesta de la Junta de Conciliación. Para el 18 de diciembre de 1937, la junta dio el fallo en favor del sindicato mediante un laudo en el cual se pidió a las compañías el cumplimiento de las peticiones y el pago de 26 millones de pesos en salarios caídos. Las compañías petroleras interpusieron una demanda de amparo el 2 de enero de 1938 ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que les negó el amparo.

Como consecuencia, las compañías extranjeras se declararon en plena rebeldía y, en respuesta, la máxima Autoridad Judicial emitió su fallo el 1 de marzo, señalando que el tiempo límite para que las empresas pagaran los 26 millones de pesos el 7 de marzo.

Expropiación petrolera
El presidente Lázaro Cárdenas tuvo reuniones con las compañías el 3, 6 y 7 de marzo. Según relatos de testigos, en la junta del 7 de marzo cuando el presidente Lázaro Cárdenas solicitó el pago de los 26 millones como una garantía para levantar la huelga, uno de los dueños de una de las compañías preguntó "¿Y quién lo garantiza?". "El presidente de la República" contestó Lázaro Cárdenas, a lo cual el dueño respondió "¿Usted?". Lázaro Cárdenas dio por terminadas las pláticas.

El viernes 18 de marzo de 1938, las compañías extranjeras, advertidas por personas dentro del gobierno de que el Presidente planeaba algo "fuerte" en contra de ellas, declararon en el último momento estar dispuestas a hacer el pago, pero el Presidente Cárdenas ya había tomado una decisión: a las 10 de la noche declaró la expropiación mediante la cual la riqueza petrolera, que explotaban las compañías extranjeras, se volvió propiedad de la nación Mexicana.



Este hecho fue efectuado de acuerdo a la Ley de Expropiación del 23 de Noviembre de 1936 y al Artículo 27 de la Constitución Mexicana.

Las 17 empresas petroleras extranjeras expropiadas fueron: Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, (London Trust Oil-Shell), Mexican Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco la segunda empresa petrolera global) con sus tres subsidiarias: Huasteca Petroleum Company, Tamiahua Petroleum Company, Tuxpan Petroleum Company; Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company (ahora Exxon-Mobil, la más grande empresa petrolera mundial); Californian Standard Oil Co. de México; Compañía Petrolera Agwi, SA., Penn Mex Fuel Oil Company (ahora Penzoil); Stanford y Compañía Sucrs. Richmond Petroleum Company of Mexico , ahora (ARCO); Compañía Exploradora de Petróleo la Imperial SA., Compañía de Gas y Combustible Imperio y Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation, sigue siendo Sinclair Oil; Consolidated Oil Companies of Mexico SA, Sabalo Transportation Company; y finalmente la Mexican Gulf Petroleum Company (luego llamada Gulf).
Consecuencias.
El Reino Unido rompió relaciones diplomáticas con México, los Países Bajos y Estados Unidos decretaron un embargo comercial, y retiraron a todo su personal técnico. La Tesorería de Estados Unidos dejó de adquirir petróleo y plata mexicanos y dio toda su preferencia al petróleo de Venezuela.

El 23 de marzo se reunieron miles de personas de todas las clases sociales según en una enorme manifestación de respaldo, regalando hasta gallinas para cubrir la indemnización. Las colectas y la emisión de bonos para cubrir la indemnización a las compañías petroleras estuvieron lejos de solucionar el problema económico pero sí constituyeron movilizaciones impresionantes de la opinión pública en apoyo de la nueva situación. Incluso sectores como la Iglesia y los empresarios conservadores, aplaudieron esta decisión. Para muchos, la expropiación significaba un sacudimiento final del imperialismo que por tanto tiempo había sangrado a México, impidiéndole confiar en su propia fuerza y capacidad.

Fueron momentos difíciles para el país ya que se agotaban las reservas de gasolina y no se tenía el conocimiento para sintetizar el tetraetilo de plomo, utilizado en aquellas épocas para graduar el octanaje de la gasolina. Se reunió a los mejores especialistas del todo el país para poder descubrir el proceso. Un accidente mató la mayor parte del personal y retrasó la investigación cuando se encontraba más avanzada. En un segundo intento se reunieron a los estudiantes de química más destacados del Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México y después de muchos esfuerzos lograron sintetizar el compuesto.



Situación durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin la presión de la Segunda guerra mundial, Estados Unidos hubiera impedido la nacionalización para proteger sus intereses. Pero con la guerra mundial en ciernes, el presidente Franklin Delano Roosevelt tuvo más interés en la alianza estratégica con México como un bloque antifascista que en proteger las compañías privadas. A causa del boicot, los únicos compradores de petróleo mexicano eran Japón y Alemania. Sin embargo, a pesar de que la Anglo-Persian Oil Company (Hoy BP) no era una compañía privada sino dependiente directo del almirantazgo (British Admiral) y parte del poder mismo del Imperio británico, en 1941 los Aliados levantaron su embargo sobre el petróleo mexicano debido a la armonía entre Roosevelt y Cárdenas y a una fuerte escasez de este energético causada por la guerra. El petróleo también fue el motivo por el cual México entró a la Segunda Guerra Mundial, ya que dos de sus barcos petroleros fueron hundidos por submarinos alemanes del Eje. Ha quedado demostrado que el buque petrolero Potrero del Llano fue realmente hundido por el submarino U-564 al mando del Kapitänsleutnant (teniente capitán) Reinhard Suhren de la Kriegsmarine (Marina de Guerra).