sábado, 4 de mayo de 2013

La Revolución Rusa.


EL FIN DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y EL ESTALLIDO DE LA REVOLUCIÓN RUSA.

…En Europa comenzaron los preparativos para la Conferencia de Versalles. Por otro lado, en los países que en algún tiempo fueron imperialistas y que participaron en el desarrollo de estos conflictos, vienen a surgir diferentes problemas políticos, económicos y sociales que más adelante sirvieron como bandera para iniciar levantamientos, motines y lucha de clases sociales como es el caso de la revolución rusa, quien tuvo sus conflictos desde inicio de siglo al romper relaciones con Japón y la disputa de territorios en esta parte del mundo. Además de las consecuencias que se van a dar en este país con los levantamientos armados por la crisis que vivió Rusia hacia 1905, en el famoso “domingo sangriento”, y los levantamientos que se van a desarrollar con las ideologías presentadas por los diferentes personajes como Vladimir Ilich Lenin, en contra del gobierno zarista en la Rusia, todo ello viene a fortalecer una situación de lucha interna o guerra civil, por alcanzar el poder en esos tiempos, que más adelante va a cambiar el poder de un país.

LA REVOLUCIÓN RUSA



Antecedentes

Sus inicios se dan en la guerra que los rusos tienen con los japoneses por la disputa entre territorios y que finalmente los japoneses logran sobreponer su poder, todo esto trajo como consecuencia que en la sociedad rusa se agravaran los problemas sociales. 
En esta época los zares vivían en la opulencia, el pueblo padecía hambre y miseria, hundido en el analfabetismo y en contrapartida existía un gobierno monárquico impuesto por la clase social alta que era parte de ese mismo sistema que no satisfacía las necesidades de participación política de la burguesía y de la pequeña burguesía, aparte de los gastos que generaban mantener al ejército y a la burocracia. Los obreros tenían salarios muy bajos, sin derechos laborales conscientes de que ellos constituían la mayor parte de la población, en esos tiempos también los campesinos no habían encontrado una solución a la tenencia de la tierra.
 Es así como empezaron a surgir figuras de la clase media que habían salido de Rusia a estudiar y conocer nuevos sistemas de gobierno, a la par que las ideas de autores como Federico Engels y Karl Marx, serían determinantes para las movilizaciones sociales en Europa y Rusia dada la influencia de sus ideas revolucionarias que favorecían las movilizaciones de la clase trabajadora contra los intereses de la clase social dominante.

REVOLUCIÓN RUSO-JAPONESA



Uno de los conflictos que agravó la situación social fue el conflicto ruso-japonés, que se puede encuadrar en la lucha de estas dos grandes potencias imperialistas por la ocupación del territorio chino llamado Manchuria (que sería utilizado como puerto naval, militar y comercial).
Japón, potencia económicamente en desarrollo, fue el principal protagonista de la guerra contra Rusia tras destruir sus flotas en el Báltico durante 1904 y 1905. Al considerar que la penetración rusa en Corea y Manchuria suponía un riesgo para su seguridad nacional, Japón exigió a Rusia que abandonase Manchuria, en cumplimiento de los acuerdos suscritos entre ambos países en el año de 1900. Rusia dilató las conversaciones diplomáticas durante dos años y Japón, al no tener una respuesta favorable a sus demandas diplomáticas y militares rompió las relaciones con Rusia el 6 de febrero de 1904, dando inicio a la Guerra ruso-japonesa.
El objetivo japonés era Port Arthur, situado en la península de Liaodong, al sur de Manchuria, que había sido fortificado por los rusos para convertirlo en una base naval mayor. Los japoneses necesitaban controlar el mar para enfrentarse a una hipotética guerra en el continente asiático. De este modo, su primera tarea militar fue neutralizar a la flota rusa anclada en Port Arthur, posteriormente el conflicto terminó cuando los japoneses lograron vencer a las tropas de los rusos en la batalla naval de Tsushima (mayo de 1905).

Debido a la incompetencia de su ejército y a que sus refuerzos llegaban tarde porque su medio de transporte era el ferrocarril, Rusia se ve obligada a negociar la terminación de la guerra. Se determina un armisticio entre los dos gobiernos: aunque los rusos se encuentran muy debilitados por la Revolución de 1905, las finanzas japonesas están totalmente debilitadas y el Imperio nipón ya no dispone de los medios para destruir completamente al grueso de las tropas rusas de Extremo Oriente.
Se organiza una Conferencia de Paz en Portsmouth (Estados Unidos de Norteamérica) el 5 de septiembre de 1905, gracias a la mediación del presidente estadounidense Theodore Roosevelt. Las cláusulas estipulan: Rusia debe reconocer la permanencia de los intereses del Japón en Corea; cede al vencedor su arrendamiento de la península de Liaodong, su base de Port Arthur, el ferrocarril meridional de Manchuria y la mitad sur de la isla de Sajalín. Ambos países, de común acuerdo, se comprometen a restituir Manchuria a China. A pesar de la insistencia de Japón, no se prevé ninguna indemnización.
Después de la derrota de los rusos con los japoneses en el Oriente, el pueblo ruso quedó afectado económicamente, los zares habían mantenido un régimen de gobierno de tipo feudal. Por lo tanto la transición de este gobierno a uno más industrializado, fomentó el crecimiento del sector obrero en las grandes ciudades y no en el campo. De tal forma que se empezaron a introducir documentos e ideas revolucionarias entre los trabajadores, difundiendo entre ellos el libro ¿Qué hacer? de Lenin, que se convertiría en el principal actor ideológico de la Revolución Rusa.
Debido al descontento de los campesinos (ahora obreros en la ciudad) por obtener mejoras en el trabajo y condiciones de vida más favorables, se reúnen para protestar y solicitar al zar esas mejoras. Fue entonces que en enero de 1905, el día conocido como «domingo sangriento», en donde hubo una marcha pacífica de protesta en San Petersburgo encabezada por un joven dirigente de organizaciones obreras, cuyo objetivo era entregar al zar una petición de mejoras laborales, fueron reprimidos por soldados de infantería y tropas cosacas, y como resultado un gran número de víctimas, tal vez miles, lo que ocasionó una ola de protestas en toda Rusia: el divorcio entre el zar y la masa de campesinos y obreros sumía a Rusia a lo peor.
Tras los sucesos de 1905, las insurrecciones campesinas se repitieron en 1906 y durarían hasta 1908. Las concesiones por parte del gobierno fueron vistas como un apoyo tácito de la redistribución de la tierra, por lo que se produjeron nuevos ataques para forzar a los terratenientes y propietarios «no campesinos» a que huyeran. Creyendo que una reforma agraria era inminente, los campesinos quisieron aplicarla anticipadamente. Fueron firmemente reprimidos por el ejército zarista, también se realizaron otros brotes de protesta como el del acorazado Potemkin un buque de guerra en donde se sublevaron contra el gobierno zarista.
Como consecuencia de los anteriores conflictos, el zar Nicolás II se ve obligado a establecer cambios en las reformas de los derechos políticos de ese país, por lo tanto se establece “la duma “, antigua asamblea imperial, que más adelante se convertiría en asambleas legislativas, así también se dieron cambios significativos en otros sectores como el de los campesinos, aunque no en su totalidad pues solamente unos cuantos salieron beneficiados.
Además, comenzaron a surgir diferentes organizaciones que, temerosas de enfrentar al gobierno, no lo hacían de manera abierta; grupos de obreros llamados soviets surgieron con la idea de consolidar los movimientos revolucionarios de 1917.
Comienzan a surgir dos grupos representativos de campesinos y obreros, cada uno apoyando a las diferentes corrientes de ese país, ambos opositores al gobierno zarista y dirigiendo las manifestaciones de los trabajadores, dando origen a una serie de huelgas en todo el país; por un lado surgen los mencheviques liderados por León Trotsky, y por otro los bolcheviques representados por Lenin, ambos personajes serían los dirigentes de la revolución de 1917.

REVOLUCIÓN RUSA DE 1917


 La inclusión de Rusia en la Primera Guerra Mundial significó el descontento de todo el país de entrar en un conflicto bélico, sin atender las necesidades primordiales de la sociedad rusa. Como no había avance de Rusia y por el contrario pérdidas humanas y materiales, los idealistas que estaban en Europa y Siberia en el exilio (Lenin y Trosky) iniciaron una serie de publicaciones y panfletos que serían repartidos en el frente de batalla y en las principales ciudades rusas, ganando la simpatía del pueblo y de los militares, que por la premura de la guerra eran parte de los obreros. Esta conjunción de elementos da origen a la solicitud de cambio de gobierno y la salida urgente del pueblo ruso de la primera guerra mundial que, según Lenin, era una guerra imperialista donde Rusia no tenía nada que hacer. Había que iniciar el cambio de gobierno y derribar en su momento a los imperialistas. Para conformar un gobierno comunista que fuera integrado por el pueblo, se basaron en los ideales del partido comunista, sustentados en la obra de Karl Marx y Federico Engels.
Para 1916 el pueblo ruso fue aplastado fundamentalmente por las huelgas de obreros, así también por la depresión económica, consecuencia de haber participado en la Primera Guerra Mundial.
Los opositores al gobierno criticaban las decisiones del zar y la mala preparación del ejército, esto fue aprovechado por ciertos sectores de la burguesía que ambicionaban el poder surgiendo dos corrientes opositoras al gobierno; por un lado los liberales reformistas que más adelante se van a convertir en bolcheviques (mayoría) y por otro lado los revolucionarios o mencheviques (minoría).
El 27 de febrero de 1917 inicia la revolución rusa en la ciudad de Petrogrado, es conocida como “la revolución de febrero”, el ejército encabezado por Alexander Kerenski toma Moscú.
Los grupos protagonistas de esta guerra deciden formar el “soviet” que significa congreso y así determinar quiénes van a asumir el gobierno. El 17 de marzo de 1917 asciende al poder Kerenski, debido a que los principales líderes revolucionarios estaban exiliados o en prisión; a pesar de que Kerenski toma el poder y de los esfuerzos realizados, no consigue detener la crisis interna en la que estaba sumergido el país, por ello Lenin y Trostky regresan del exilio y toman el liderazgo de la Revolución Rusa para después constituir un nuevo gobierno de tipo socialista comunista.
La revolución continúa con los dos grupos protagonistas en esta guerra civil ahora llamados “bandos” conformados por los contrarrevolucionarios y los rojos, formados por los bolcheviques.
Este segundo grupo va a alcanzar la victoria que origina una ola de terror que más adelante se va a consolidar con la muerte del zar Nicolás II y su familia, en julio de 1918.
Para 1921, con la revolución consolidada, Lenin asume el poder, genera una nueva política económica, sin embargo no pudo sacar a Rusia de su crisis financiera, a pesar de que previamente se crearon industrias para reactivar la economía.
En 1924 surge la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) con una nueva constitución. Lenin muere en 1924 y Stalin toma el poder del país.

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